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despacio
reconozco los influjos
que maquillan de llena
mi vacuidad.

me veo cada vez más
como un pilar sin sustancia
que sostiene
o entretiene a su alrededor
memorias, historias y experiencias
que si bien no me pertenecen,
tampoco me abandonan.

así se va construyendo
lo que hasta a veces para mi
parezco ser,
a sabiendas de que en el centro
no hay más que un pequeño
e infinito vacío.

barba

estos hilos de piel muerta
tienen historias insondables
que al recortarse caen al olvido
que es también por lo general un basurero.

se retuercen de dicha o de pena
mientras algunos hasta cambian de color
y en el avance de la cotidianeidad
avanzan también hacia el suelo y el cielo
escondiendo un fin que desconozco.

qué magnífico evento habrá detonado el inicio
de este tupirse foliar mi rostro? no logro recordar,
y aprendo así que no hace falta la memoria
para estar agradecido.

perspectiva

se sentaban por horas a discutir lo mismo:

– es azul. decía él
– no, es amarillo. decía ella.

un día cualquiera cambiaron de asiento

– tenías razón, es azul. dijo ella
– no, no hay duda, es amarillo.