entrópico

reunión de chacales
en la que se destaca
un clamor y su risa
por aquel, todo cristo
que recibió entre bromas
la verdad propia
de labios ajenos
que decía sin más:
“esa calle no tiene salida”
y no lo vimos más.

cuentos

aún más despacio
se acercarán
mis intenciones
a tus rodillas
gimnasta sin nación.

y si es la ebriedad
de esta espera
sin anunciar
la que nos levanta
al desayuno,
igual nos volveremos a ver
o a soñar
antes de inventar otra excusa
para no ir a trabajar.

I’x

sígueme jaguar en silencio
a corta distancia
sin que te vea o te escuche,
pero sintiéndote.

mírame,
que sea yo la presa
que escogiste cuidar
en tu patrulla cíclica
de esta selva
que te nutre
y mitifica.

sé que de dar una vuelta en círculo
encontraría tus huellas
que son las mías,
porque vives en mí
I’x, mago y señor
de las bestias de los sueños.