listado sin razón

dentro de las posibles interpretaciones,
rescato hoy algunas,
como los rayos de madera
que se oponen a la gravedad,
el verde cabello
que tupe la cabeza en que camino,
los descansa pulgares ergonómicos
que tienen algunos nuevos modelos de mujer,
las venas secas de la atmósfera en invierno,
el pugilismo mental de los ‘filósofos’,
la conciencia social ‘a lo grande’,
el tedio en la alimentación,
el chupar de la nubes,
los monoclitos
y la gloria de los malos chistes.

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atlantis

en la ciudad perdida
todo es novedad,
y que raro se ve el mundo
sin la hipocresía,
o con nada sino hipocresía.

si yo miro la tuya fijamente
y tú la mía
y no sigue de inmediato
alguna complicación,
la cerveza será cara
y estaremos en un night club,
o tendremos que despertar de un sueño
para ir al otro sueño
a trabajar.

no eras vos

aquella noche
pensé que eras vos
la que refugiaban esos otros brazos,
la que recibía al oído los susurros del otro
y la verdad,
aunque en un momento lamenté no ser ese,
cuando vi que no eras vos
comprendí también
que no era yo el de los brazos
ni el de los susurros,
y supe entonces
que no eras vos lo que quería,
sino tener a alguna
refugiada en las palabras
que mis brazos logren suavizar
cuando en su oído
se escuche mi voz.

y no eras vos.

inexperta seducción

la jovencita me tocaba,
se me arrecostaba
y me comprimía
con sus tiernas carnes
sin pretexto que consiguiera
disimular su empresa,
sin saber que yo,
además de cohibido
por las complicaciones morales
que implicaba la brecha generacional,
iba más concentrado en no orinarme
que en recibir la inexperta seducción
de una patoja en el camino a cobán.